COMO CULTIVAR LOS PRODUCTOS
1. No comiences por los cultivos más difíciles
Parece una obviedad, pero vale la pena destacarlo:
iniciarse en el cultivo con los alimentos más exigentes incrementa mucho
el riesgo de que estos no salgan adelante y de que, con ello, cunda la
inseguridad.
Como ya habrá tiempo para todo, introdúcete en este mundo con las plantas que prosperen con más facilidad en la zona en la que vives. Las hierbas aromáticas son un buen punto de partida porque son poco exigentes y bastante resistentes.
Así, la albahaca, el orégano o el romero te pueden ayudar a dar los primeros pasos en tu huerto.
2. Cultivos poco exigentes y de temporada
Además de elegir frutas y hortalizas resistentes y
poco exigentes que, a ser posible, sean típicas de tu zona; habrá que
fijarse en otro aspecto fundamental que tendrá mucho que ver con que tus
productos salgan adelante. Este no es otro que la temporada en la que plantar cada uno de ellos.
¿Coliflores al arrancar el verano o espinacas
cuando el sol aprieta? Si lo haces, tendrás todas las papeletas para no
recoger fruto alguno. Por ello, consulta cuál es el momento adecuado para cultivar cada producto en tu zona y, así, tener más garantías de éxito a la hora de la recolecta.
3. ¿Qué usar semillas o plantones?
En este punto no hay una respuesta cerrada. Por una
parte, optar por los plantones suele facilitar la tarea, ya que por lo
general es más sencillo, además de más rápido. Sin embargo -y aquí es
probable que tengas que pedir consejo y buscar información de alguien
más experto- hay especies que toleran peor que otras los trasplantes y, en general, cualquier cosa que implique un movimiento de su raíz.
Las zanahorias, son un buen ejemplo. Por ello, en ese caso, es
probable que el cultivo prospere mejor si se opta por plantar semillas. A
su vez, alimentos como el tomate podrá trasplantarse sin mayores complicaciones, por lo que en este caso puedes apostar por semillas o por plantones.
4. Lo barato sale caro
Especialmente, cuando de lo que se habla es del
aporte de nutrientes para la tierra que vas a acondicionar para tu
cultivo casero.
De esta forma, si te ves tentado en usar un sustrato de bajo coste, ojo porque en este caso importa la calidad. De hecho, la riqueza de nutrientes es esencial para que los cultivos prosperen.
Poco a poco, conforme ganes experiencia, podrás incluso emplear
compost casero, una solución ideal que se puede crear a partir de los
residuos orgánicos que generes en tu vivienda.
5. ¿Sol o sombra?
Aprender todo lo que puedas sobre los productos que
vas a escoger para tus primeras siembras es vital. Así, además de saber
si los cultivas en temporada y si es mejor en plantón o en semilla, tienes que prestar atención a lo que necesitarán para salir adelante. En este terreno, las necesidades de exposición a la luz solar tienen mucho impacto.
Aunque lo común es pensar que a más sol, mejor; la máxima no se
cumple en el 100% de los casos. Si buscas algunos ejemplos, los
encontrarás en algo tan sencillo como la lechuga o las espinacas, que
pueden agradecer un respiro y ciertos periodos de sombra.
6. Mucha atención al agua
Pero el aprendizaje va más allá y se extiende a otro elemento clave para el adecuado crecimiento de los productos que cultives: el agua.
Por lo general, no pecar ni por exceso ni por defecto será una buena línea a seguir. Sin embargo, lo más eficaz será documentarse sobre cada una de las especies que siembres, para conocer sus necesidades concretas. Una vez manejes esta información, en la atención y la constancia estarán las claves.
Así que no olvides tocar la tierra de forma periódica para saber si continúa húmeda.
7. Optimismo y paciencia, las claves
La clave del éxito de tus primeros cultivos está también en ti mismo.
Y es que, como en tantas otras cosas, una actitud positiva y confiada
será fundamental, porque te ayudará en la constancia y, también, en la
toma de decisiones cuando surja algún imprevisto. Y estos llegarán, así
que prepárate para ello.
8. Mantén lejos el sentimiento de culpa
Y, como los imprevistos ocurren, son muchas las
razones que pueden llevar a que uno de los productos que cultivaste
nunca llegue a prosperar o, también, que lo haga y que se acabe por
echar a perder.
Plagas, heladas, granizo… las amenazas son muchas y, por más que
quieras, es también frecuente que se escapen de tu control y que acaben
con la pérdida de una o de varias de las especies de tu huerto. Por
ello, destierra cualquier sentimiento de culpabilidad ante este tipo de
situaciones.
9. ¿Fracaso? No, oportunidad para seguir aprendiendo
Eso, precisamente, el no dejarse vencer por la
culpa ni permitir que la sensación de fracaso te arrastre, será
importante, no para el cultivo que se haya perdido, pero sí para el
siguiente.
Porque todo lo que te haya sucedido en tus primeras experiencias con
tu huerto casero servirá como aprendizaje para ir mejorando y para
minimizar los errores.
Sucede en muchos campos y, este, no es una excepción: la práctica conduce, si no a la perfección, cada vez más cerca de ella.
10. Pregunta y comparte experiencias
Además de aprender de los errores, es importante aprender de los demás. Porque
muchos, antes que tú, se iniciaron con su propio huerto urbano o
porque, también, entre quienes tienen cultivos domésticos hay muchos
expertos.
Por ello, pregunta, habla de tu huerto, comparte tus experiencias con
familiares, amigos, conocidos… Si no tienes ninguno interesado en estos
temas, busca en tu comunidad o, también, a través de Internet, donde
abundan los foros y las recomendaciones para primerizos que te pueden
servir de guía.
Con estas recomendaciones y, fundamental, con ganas para poner en
marcha tu huerto y disfrutar de tus propios alimentos frescos, no debes
tener problemas para arrancarte con tus primeros cultivos que, además de
las ventajas mencionadas al inicio de este post, te darán también
muchas satisfacciones personales.








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